martes, 12 de diciembre de 2006

Al PRESIDENTE DEL GOBIERNO.

Excmo. Señor presidente del Gobierno.D. José Luis Rodríguez Zapatero.Antes de las elecciones, un grupo de personas preocupadas por el rumbo de nuestra sociedad, en la que constantemente vemos que cada día se producen “recortes” en una aun inalcanzada sociedad del bienestar piensa que, sin pretender cambios políticos profundos (que, aunque sean necesarios, parece evidente que en el “contexto” político-social actual es inviable), quizá existiesen pequeñas cosas que fuesen asumibles por aquellos candidatos declarados como progresistas. De nuestras discusiones y debates salieron algunas propuestas para resolver pequeños problemas, pero nunca llegamos a enviarlas a ningún candidato, concretamente al que evidentemente tenía mas posibilidades de romper con el pasado reciente. Y no porque no creyésemos en su victoria, que nos parecía más necesaria que posible, sino porque el tiempo, las ocupaciones y un cierto fatalismo nos lo impidieron.Pero mejor no haberlas enviado y que ahora la tendencia al cambio sea una realidad. Principalmente porque creemos que aun estamos a tiempo de enviarlas... Aunque sospechamos que es muy posible que jamás llegue esta nota a sus manos; no por ello dejamos de enviarla. Porque ese temor solo sirve para que nos propongamos repetir el envío hasta que nos conste que las mismas han sido leídas por el mismísimo presidente del gobierno. Naturalmente, su opción es considerarlas o no, pero nuestro derecho (creemos) es esperar ser oídos (o leídos, dicho sea con mayor propiedad).Y es que más o menos uno tiene una cierta idea de cómo funciona el mundo de los políticos con cargo. Cuanto más alto sea el cargo, se supone que estará aun más aislado (por ejemplo, actualmente hacer llegar un escrito a su ministro de Trabajo es un propósito totalmente inalcanzable): Rodeados de una pléyade de funcionarios, la mayoría aun con las “maneras” del anterior gobierno, todos se sienten en la obligación de “evitar molestias” al político de turno, con lo cual el contacto de los gobernantes con sus gobernados queda totalmente interrumpido. Creo que muchos ciudadanos “piensan”, y probablemente tienen mucho que decir, pero nadie los escucha. Cierto que a veces, los problemas personales no son más que meras anécdotas, intrascendentes para el conjunto de la sociedad, pero entre ellas puede existir desapercibido algún tema que afecta a varias personas y sea necesario estudiarlo...Quizá también la actitud de los funcionarios esté justificada por el miedo al cambio: al margen de sus propias ideas políticas, temen verse relegados en sus funciones, simplemente porque en otro momento estuvieron a las ordenes de otros políticos; o quizá porque han adquirido determinados ”tic”, que ahora es necesario superar, para hacer realidad el anunciado cambio de estilo. Aunque también tengo que decirlo: he visto como a algún eficiente funcionario, auténtico profesional en sus funciones organizativas y con gran capacidad de trabajo, está ahora arrinconado, sin saber por qué. Así pues quizá debería incluirse una última (de momento) propuesta: Modificar el estatus de los funcionarios, de forma que su inviolabilidad se transforme en seguridad en sus derechos personales, de respeto a su personalidad, sin perjuicio de poder ser sometido a las sanciones o despidos que pudieran corresponderle si así se decidiera en un juicio de honor en el que pudiera defenderse, y siempre bajo el amparo de la Ley. Y para simplificar ese nuevo estilo, la creación de un departamento de control interno de la gestión de todos los demás departamentos, para corregir o estimular actitudes frente a las ciudadanos y en el desempeño de las funciones de cada uno... Y que al mismo tiempo, fuese un “defensor” próximo del contribuyente.Así pues parece evidente la necesidad de una “canal” por el que los ciudadanos de a pié podamos conectar con nuestros dirigentes políticos...Personalmente entiendo las dificultades que tendrá que superar a diario, no solo por la “herencia” de sus antecesores (en el fondo, pienso que ha sido una “espantada”, ya que los verdaderos amos del PP no querían ganar –el peor candidato, la peor campaña, la crisis económica inminente--) o por la obstructiva actitud de los sobrevivientes, o por la nefasta presión de los grupos financieros y demás “entes de influencia”...También entiendo que cualquier idea ligeramente revolucionaria, de cambio, tendrá que ser hábilmente deslizada, tragando cantidad de concesiones a las movidas de la globalización basadas en el inhumano mundo del mercado libre (para los poderosos) donde se oferta lo que sobra y se manipula la demanda. Donde el objetivo del beneficio financiero condiciona cualquier actuación política, militar o comercial, a cualquier nivel de la sociedad...Sr. Zapatero: creo en su honradez, en que sus ideas se refieren al bien común, y en su disponibilidad para procurar un mundo mejor para todos. Pero también creo que enfrente tiene a muchos, dispuesto a impedírselo (quizá también en su proximidad). Personalmente, no se como podría ayudarle, pero al menos le envío mi testimonio. Mi talante político me pide que mi voto vaya más a la izquierda que al PSOE, pero en este momento, la oportunidad es suya, y es la única esperanza para los que queremos un mundo en donde todos puedan alcanzar la felicidad y el bienestar, aunque nos espere un larguísimo camino. Vd. puede dar el primer paso...

Propuestas a debate
Miguel A. Quinteiro Núñez.
INTERGAL, Soc. Coop. Galega.
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la clave es: debate.
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